jueves, 10 de noviembre de 2011

LA HISTORIA DE LOS BALBACIS

Había una vez, en una tierra  lejana conocida como Welsmav, donde existian dragones y hadas, un  rey bueno y justo llamado William  Amin Ehalmundo Peter Alfred Haroldo Ricardo  Jacobo  Hardeknut   Wezey 1ro, al que el pueblo conocía como William "el magnífico".
William "el magnífico" estaba casado con Lizet  Emma Margarita Conztanza Matilda Yoanet Catalina Estuardo Balliol segunda, que le había dado 2 hermosos hijos.
Yudis Catalina que acababa de cumplir los 8 años y Eduard Amin de 4 años.
El nacimiento de Yudis había sido una bendición, pero desde que aprendió a dar sus primeros pasos, fue enseñada que el día que iniciaran las siembras del reino, tenía que correr libre como una paloma al vuelo de norte a sur de su reino.
Ella marcaba con su recorrido el inició de las lluvias del año, vestida de rosa, con sus zuecos sencillos de terciopelo blanco, acompañada de sus padres por supuesto y  jalando un hermoso papalote que guiaba a un grupo de cisnes bailarines de nube en nube, los Balbacis, seres mágicos reencarnación de mujeres que murieron por dar vida, es decir en parto y que regresaban este día para bailar de nube en nube exprimiendoles el agua conjunta por meses anteriores, mitad mujeres de la cintura para la cabeza, mitad cisnes de la cintura a los pies con hermosas alas blancas como las de los ángeles....

Yudis aprendió de su madre,  que a su vez aprendio de su madre, y así por muchas generaciones atras, considerada una tradición de familia.

Ese año, días antes de la danza de los Balbacis, el rey William cayó enfermo, preso de un extraño mal, todo empezó con un pequeño dolor en su cabeza, que se fue extendiendo por todo su cuerpo, hasta dejarlo en cama incapaz de caminar, también cuando pretendía hablar una tos seca y agobiante se apoderaba de su garganta.

Su consejero real le dijo que no debería ir al baile de los Balbacis este año, si su pueblo lo veía en ese estado, su pueblo se preocuparía, además de que podría causarle mas daño la exposición al agua de lluvia y una senda de tonterías que Yudis no entendió muy bien mientras espiaba desde el ropero todo lo que los adultos comentaban.

Eso significaría, que el recorrido de este año lo haría sola, con sus guardias reales y su pequeño hermano que parecía no comprender la dificil situación que la familia, el reino y todo su pequeño mundo pasaban.
Al principio la idea no le pareció tan mala, sus padres nunca la dejaban sola en el pueblo, salvo una ocasión que sus padres viajaron sin ellos a ver a la abuela y fue solo con sus guardias al pueblo, pero era muy niña y no lo recordaba, pero después reflexionó que lo que mas temía podía pasar: Estar completamente sola.

La soledad aterraba a Yudis desde que podía saber que era exactamente la Soledad, era una angustia, incapacidad de respirar, ganas de llorar, sentir que gritas y nadie te escucha....dos lagrimas corrieron por las mejillas de Yudis y el miedo, el miedo no se fue, se quedó en sus sueños hasta el día de la danza.

Ese día por la mañana, todos preparaban el reino para la llegada de los Balbacis, la reina Lizy daba jarabes y tes curativos que su nana le había recomendado para la tos y cansancio, su hermano Eduard jugaba en los jardines del palacio con una pelota y ella era vestida con ayuda de sus sirvientes de su vestimenta especial.

La hora llegó, acompañada de mas de 50 guardias, partió sola al norte del reino.
Su madre se quedó al cuidado de su padre, y su pequeño hermano lloraba en su habitación, haciendo berrinche por no dejar acompañar a su hermana en la danza.

Todo estaba preparado, ya se veían aparecer entre las nubes a los Balbacis, el pueblo entero  se preparaba para ver el espectaculo, y de pronto, Yudis ya no estaba, el miedo había podido más que toda su responsabilidad y cruzó por los campos de los pequeños feudos hasta que llegó a su castillo.

Los balbacis , al ver que la princesa no estaba, se enfadaron y desaparecieron.
No se sabían las terribles consecuencias de un acto de rebeldía, entonces contrario a lo que se esperaba, no llovió, ni los balbacis bailaron de regocijo, solo se fueron y no se supo mas de ellos.

La Reina Lizy, al ver a Yudis se sorprendió muchisimo, y enfureció aun mas cuando se dio cuenta que estaba toda sucia, llena de tierra y lodo y que no había sido capaz de cumplir con su responsabilidad.
´
Pasaron días, y las lluvias no llegaban, los reyes se preocupaban día con día, sin lluvias no habria cosechas, no habría comida y el reino perecería de hambre.

Yudis fue confinada a su cuarto, una sirvienta le llevaba de comer 2 veces al día, solo podía ver el cielo desde la ventana de su habitación que quedaba en una de las torres mas altas del castillo y daba al jardín.
Su pequeño hermano, entraba a su habitación por un cuadro movedizó en la pared, que habían descubierto por error jugando a esconderse en el castillo.

Eduard entraba y salía rapidamente de la habitación, con temor a ser  descubierto por su madre y castigado, cons sus 4 años cumplidos le temía a su madre cuando se enojaba, creía que el mundo era jugar y comer, y pese a todo adoraba a su hermana mayor, con la que pasaba todo o casi todo el tiempo, solos jugando en el castillo y sus jardines, aunque a Yudis aveces le aburría jugar con un "niñito" no podía ocultar que lo adoraba y quería, por ser su complice de travesuras al cocinero, a los guardias y por ser su unica compañia en en el castillo.

Yudis, no mencionaba mucho ese día, después de casi una semana del incidente, su padre no mejoraba mucho, aunque ya podía mantener una conversación sin toser. La reina parecía seguir enojada con Yudis, y le gritaba a la menor provocación, segun Yudis,  la reina escondía el nerviosismo y miedo con esa cara de enojada, pues parecía una cadena de tragedias que nunca acabaria.

Yudis ya tenía permiso de salir al resto del castillo, pero prefería quedarse en su habitación, observando el cielo transparente, eterno azul y con muy pocas nubes. Esa mañana, después de mucho pensarlo, se asomó a la ventana que daba al jardín, se sentó en el marco de esta y observó, mientras pensaba en el miedo, en su padre ¿alguna vez el tuvo miedo?, parecía que no, siempre estaba tan feliz, al menos antes de caer enfermo, y después pensaba en su hermano que era lo que mas queria en el mundo y en su madre y lo cariñosa que era antes de que todo eso pasara.

En eso, una pequeña cosa extraña pasó frente a sus ojos, creyó que era un balbaci y creyó que la llamaba, ella asomó demasiado su cuerpo fuera de la ventana, tratando de alcanzar a aquello que le hacía señas y causaba curiosidad, se asomó demasiado, perdió el equilibrio y cayo por la ventana, sintió aire en su rostro y después un golpe, un gran charco de tinta sangre manchó el lugar alrededor de ella.

Toda la sangre caminó hasta llegar al puebló, ese olor a sangre fresca inundó todas las calles, muchos vecinos del pueblo extrañados por el olor salieron de sus hogares.
Con ese fétido olor cualquiera saldría a ver lo que acontecía, al momento la reina de los balbacis apareció, y sus acompañantes atras, danzaron y danzaron, y las lluvias empezaron a caer.

La reina al ver que llovía, salió al patio, y ahí vió el cadaver de su pequeña hija, y creyó ver como la pequeña alma se despedía y le mandaba un beso, sonriente, feliz..

La reina no hizo mas que quedarse estupefacta y  muy quieta, entendió que su hija había hecho un sacrificio por todos y dos lagrimas rodaron por su mejilla....

El rey que parecía poder levantarse, con ayuda de muletas, fue a ver lo que acontecía, al ver a la reina llorando,
la abrazó y juntos contemplaron la lluvia, la esperanza para el reino que aquello significaba...

Desde ese año, los Balbacis llegaban cada vez que se celebraba la muerte de la princesita..

FIN



Continuara …

No hay comentarios:

Publicar un comentario